Después de sopesar la situación, tras esperar y esperar una milagrosa mejoría que no llegó, se decidió sacarla a la entrada de la iglesia para brindarle la posibilidad a la Banda, magnífica, de deleitar a los presentes con unas marchas a la altura de lo esperado y más.
Alguno se los asistentes se arrancaron a cantarle una saeta, haciendo , por unos minutos, que los presentes dejasen de mirar por momentos el cielo y conmoviendo a más de uno de los allí presentes.



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